Una regeneración no creíble

05/10/2016 | Mª Dolores Etxano

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Una regeneración no creíble

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En el primer y hasta ahora único pleno de la XII. legislatura celebrado la semana pasada, el Grupo Popular presentó (y aprobó en solitario) una moción en la que manifestó la necesidad de alcanzar un pacto de Estado con todas las fuerzas políticas, por la regeneración y la calidad democrática para reforzar la confianza de la ciudadania.

A priori, el objetivo que se persigue con esa moción, si cerramos los ojos y los oídos a todos los casos de corrupción que se han ido conociendo y las respuestas dadas,  podría parecer bueno,  profundizar en las iniciativas y reformas legislativas, para reforzar la exigencia y la ejemplaridad en las instituciones, el refuerzo del control de las subvenciones, contratos públicos, pero para nuestro grupo esta moción en este momento no resulta creíble, parece  parte de  un programa electoral con el que  empiezan a preparar su campaña para unas terceras elecciones, a nuestro entender no se trata de pactos, se trata de legislar para prevenir, perseguir y sancionar.

En la anterior legislatura se aprobaron una batería de medidas anticorrupción, por lo tanto, si parece que existe legislación para prevenir, para perseguir y para sancionar la corrupción y si no la hubiera, deberíamos legislar; esa seria nuestra tarea . Aun así seguimos viendo que las respuestas a los nuevos casos de corrupción que se vienen conociendo no son ni firmes ni decididas. Por poner un ejemplo: la ciudadanía asiste perpleja y enfadada a la situación que estamos viviendo en las ultimas semanas en esta cámara, en el Senado: una situación que solo consigue agrandar y agravar la pérdida de confianza de la ciudadanía y la pérdida del prestigio de las instituciones ya de por sí cuestionadas. La pérdida también de confianza en  cargos públicos que mayoritariamente hacemos nuestra labor política en defensa del proyecto político que representamos con honestidad, con honradez y con rigor.

Los datos son claros y hablan de la confianza de la ciudadanía y de sus  preocupaciones. Según el CIS la segunda gran preocupación de la ciudadanía es la corrupción y el fraude, y la tercera gran preocupación son la clase política en general y los partidos políticos.

En la moción nos hablan del vínculo de la ciudadanía en particular, cuando expresa su preferencia de gobierno en la fuerza más votada. No les vamos a negar que el PP ha sido la fuerza más votada, pero deberían analizar el motivo por el que no consiguen los apoyos suficientes para poder formar gobierno. Quizá tenga mucho que ver con la forma en que han utilizado su mayoría absoluta y, una vez perdida, en cómo vienen gestionando estos últimos nueve meses su gobierno en funciones, sin someterse al control parlamentario.

En relación a la propuesta para no conceder determinados indultos sorprende esta propuesta cuando ha sido el Gobierno de Mariano Rajoy quien ha concedido más de ochocientos indultos en temas que han generado en numerosos casos mucha polémica.

En cuanto a las reformas que precisa el sistema electoral −seguramente precisa modernización− imaginamos que se referirán al debate sobre la circunscripción única o autonómica −debate que siempre surge después de las citas electorales− y a los cálculos interesados y comparativos que se hacen con los resultados. Nos parece más interesante y una tarea más necesaria garantizar que quien quiera votar pueda hacerlo con facilidad,  me refiero a los problemas que existen con el voto rogado, de residentes en el extranjero, o lo complejo que puede ser para algunas personas ejercer su voto por correo, por poner un ejemplo, para quienes trabajan en la mar.

La desafección de la ciudadanía nos preocupa a todos los grupos políticos y la única forma que vemos en nuestro grupo de reforzar este vínculo no es a través de mociones vacías, sino a través de un compromiso que pasa por favorecer una nueva cultura política, presidida por principios de transparencia, como objetivo para conseguir una mayor confianza de la ciudadanía; buen gobierno, con una gestión pública innovadora y con administraciones abiertas y accesibles, con participación ciudadana incorporándola  a los  procesos de diálogo y decisión y avanzando en la cultura de pactos, un concepto bastante desconocido viendo lo que esta ocurriendo durante estos últimos meses  y habitual si se mira hacia Europa.

La regeneración democrática nos parece muy necesaria, pero no si se plantea como un fin, solo si se plantea como un medio, como un instrumento para la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, más solidaria y, por supuesto, más democrática. Seguro que de esa manera se establecerían mejores vínculos con la ciudadanía.